Sin ninguna experiencia previa en competición, Mário Rayford Ferreira debutó prácticamente de improviso en la penúltima ronda de la PSCI de 2025, en Navarra. Menos de un año después, el joven luso-estadounidense ocupa el tercer puesto de la Clase Bronze, está dentro del Top 10 absoluto de la Porsche Sprint Challenge Ibérica y contribuye a la presencia de RGB Racing Team en el Top 5 del campeonato reservado a los equipos.
Hay pilotos que llegan al Motorsport después de años de karting, fórmulas de promoción y decenas o centenares de carreras. El recorrido de Mário Rayford Ferreira difícilmente podría ser más diferente.
Antes de su debut en la Porsche Sprint Challenge Ibérica, nunca había disputado una verdadera carrera. Había realizado algunos test privados, tenía curiosidad y ganas de probar. Experiencia competitiva, sin embargo, prácticamente no existía. Hasta que llegó una llamada: “Me llamaron un jueves para ir a correr. El viernes saqué la licencia y fui directamente al circuito sin saber prácticamente nada. Y salió bien.” Así comenzó, casi de improviso, una aventura que menos de un año después ya ha situado al joven luso-estadounidense entre los protagonistas de la Clase Bronze de la PSCI.
Y no precisamente en un coche concebido para facilitarle la vida a un debutante. El primer gran desafío competitivo fue enfrentarse a Estoril a los mandos de un Porsche 911 GT3 Cup. Una experiencia exigente y decisiva para abrir definitivamente la puerta a lo que vendría después: “Me encantó el final del año pasado. Fue difícil para mí intentar entender Estoril y adaptarme al coche, pero me encantó. Fue una experiencia muy especial.”
La semilla estaba plantada. En 2026 llegó la oportunidad de disputar una temporada completa de la Porsche Sprint Challenge Ibérica y, con ella, una nueva realidad: el Porsche 992 GT3 Cup de RGB Racing Team.
Y Mário encontró en el 992 una plataforma que le permitió acelerar ese proceso: “El 992 es una plataforma mucho mejor que el 991.1. Me transmite mucha más confianza, incluso en la frenada, y siento que ahora puedo aprender en una plataforma realmente adecuada para ello.”
RGB y Miguel Lobo: una estructura para aprender, un compañero para crecer
El descubrimiento del Porsche 992 GT3 Cup se produjo en paralelo con la integración en un equipo que Mário prácticamente no conocía antes del inicio de la temporada. Tres rondas después, la relación con RGB Racing Team se ha convertido en uno de los pilares de su evolución: “Al principio de la temporada no conocía a RGB. Ahora estamos a mitad de temporada y han sido impecables. Me encanta trabajar con ellos y me han ayudado mucho a crecer técnicamente.”
La experiencia del joven luso-estadounidense pone también de manifiesto una característica importante de la estructura española: su capacidad para trabajar con pilotos que se encuentran
en fases muy diferentes de sus respectivas carreras. En el mismo equipo conviven pilotos que ya son capaces de luchar por las primeras posiciones de la Porsche Sprint Challenge Ibérica y un rookie que, hace menos de un año, nunca había disputado una carrera.
Para Mário, esa diferencia de experiencia no supone una dificultad. Es una oportunidad permanente para absorber información y acelerar su aprendizaje: “No tienen ningún problema en trabajar con un piloto muy experimentado y otro que todavía está aprendiendo. Incluso les gusta esa idea. Los ingenieros han sido impecables conmigo y puedo sentarme con ellos, escuchar y aprender constantemente.”
Y existe además otra figura especialmente importante en este proceso. En dos de las tres primeras rondas de 2026, Mário compartió el Porsche con Miguel Lobo, un piloto cuya velocidad y experiencia se convirtieron rápidamente en una referencia para el rookie.
Lo que comenzó como una colaboración deportiva ha superado, entretanto, los límites del cockpit: “Haber llamado a Miguel para correr conmigo este año fue una de las mejores cosas que podrían haber sucedido. También estoy muy contento con la amistad que hemos creado.”
Pero Miguel Lobo no le pone las cosas fáciles a su compañero. Y Mário se lo agradece precisamente por eso: “Está siendo mi coach y es duro conmigo. A veces, cuando estamos en Oporto, me saca de la cama y nos vamos a correr diez kilómetros. Me ayuda físicamente, me ayuda técnicamente y me está apoyando en todo.”
Los resultados empiezan a recompensar ese trabajo conjunto. Al inicio de la segunda mitad de la temporada, Mário ocupa el tercer puesto de la Clase Bronze y está dentro del Top 10 absoluto, contribuyendo también de forma importante a la presencia de RGB Racing Team en el Top 5 de la clasificación reservada a los equipos.
Estoril le enseñó a luchar. Valencia le demostró que podía ir más lejos
Cuando analiza las tres primeras rondas de 2026, Mário identifica dos momentos especialmente importantes en su evolución. En Estoril descubrió realmente una de las sensaciones que ningún test privado puede reproducir: luchar directamente por una posición: “Me divertí mucho porque tuve a alguien con un nivel similar al mío con quien pude competir directamente. Me encantó poder luchar constantemente con otro piloto durante la carrera.”
Valencia aportó algo diferente: superación. El calor convirtió la tercera ronda en un enorme desafío físico. Según la información transmitida por el ingeniero del equipo, la temperatura en el interior del Porsche llegó a los 58 grados.
Mário salió de Valencia, sin embargo, con la sensación de haber superado una nueva barrera: “Creo que Valencia fue la carrera en la que me superé. Fue muy difícil físicamente, pero salió muy bien. Era una pista corta y muy rápida, con un layout diferente, y conseguí quedarme a pocos segundos de la pole. Para mí fue muy positivo.”
No es únicamente la velocidad la que empieza a aparecer. También es la percepción de que sus propios límites están progresivamente más lejos de lo que inicialmente imaginaba.
“Lo más importante era traer el coche de vuelta al box”
Quizá sea esta la frase que mejor explica la dimensión de la transformación. Mário no comenzó 2026 haciendo cálculos sobre el campeonato. No se marcó como objetivo terminar en el podio de la Clase Bronze o entrar en el Top 10 absoluto. El plan era considerablemente más sencillo: “Para mí, lo más importante era conseguir traer el coche de vuelta al box, no romper nada y aprender paso a paso, sin exagerar y sin intentar conducir por encima de mis límites.”
Tres rondas después, sigue fiel a esa filosofía. Solo que, entretanto, los resultados han empezado a llegar. El tercer puesto en la Clase Bronze ha hecho que un eventual podio final deje de ser una posibilidad meramente académica. Pero sin cambiar lo que continúa siendo la prioridad de su primera temporada completa: aprender y evolucionar: “Estoy muy contento con lo que he conseguido hacer en estas tres rondas. Todavía tenemos otras tres por delante y creo que va a ser muy bueno. Cada vez irá mejor.”
¿Clasificación? ¿Ritmo de carrera? ¿Gestión de neumáticos? ¿Adelantamientos? ¿Lectura de carrera? Cuando se le plantean varias áreas en las que podría encontrar su mayor margen de progresión, Mário elige otra: “Confianza. Confianza en mi límite, sin duda. En esta fase, para mí es sobre todo mental. Tengo que confiar en mí mismo para seguir apretando cada vez más y no tener miedo de perder el coche.”
Mário Rayford Ferreira tiene una vida profesional exigente. El Motorsport tendrá inevitablemente que coexistir con esa realidad. Pero lo que comenzó con una llamada un jueves y una licencia deportiva obtenida un viernes ha dejado entretanto de parecer una simple experiencia: “Tengo mi vida profesional, pero me está gustando mucho entrar en este mundo de las carreras y quiero continuar por este camino.”
Aquel piloto cuyo primer objetivo era simplemente traer el Porsche de vuelta al box sin dañarlo está ahora dentro del Top 10 de la clasificación absoluta, ocupa el tercer puesto de la Clase Bronze y ayuda a RGB Racing Team a luchar entre las principales estructuras de la Porsche Sprint Challenge Ibérica.

